Hoy me gustaría contar la historia de un chico que sentía que no encajaba en ningún sitio, no encontraba su lugar en el mundo, no entendía nada de lo que ocurría en su vida y casi siempre vivía como una víctima de las circunstancias.

Afortunadamente ahora ya no es así, este chico se siente totalmente conectado a su propósito de vida.

Como habrás podido imaginar, es mi propia historia.

Cómo descubrí mi camino personal es lo que hoy te quiero contar.

 

 

Una infancia maravillosa.

Los recuerdos de mi infancia son bastante agradables. Era un niño que se divertía mucho y hacía sonreír a los demás; contaba chistes, cantaba y bailaba. Me apasionaba todo lo relacionado con el mundo de la música.

Mi madre cuenta que tenía los discos de vinilo en las manos a todas horas, lo malo es que a veces los dejaba caer al suelo y se rompían sin querer. 

Siempre he sido un poco trasto. 😉

 

Una adolescencia agridulce.

La parte dulce la recuerdo pasando horas jugando a fútbol junto a compañeros del colegio, amigos y vecinos de la calle. Will Smith fue mi primer ídolo, me gustaba su serie televisiva, sus canciones, videoclips y películas.

La parte agria empezó cuando llegó el momento de ligar con chicas, salir con los amigos, conocer gente y ambientes nuevos. Esta etapa se me hizo bastante dura y viví mi primera crisis personal.

Conecté con la timidez y con las inseguridades, lo que me llevó a tener una autoestima muy baja. Estaba totalmente perdido, me dejaba llevar por las corrientes que marcaban cada grupo distinto de amigos con los que iba.

 

Las relaciones de pareja.

Básicamente he tenido 3 relaciones serias en mi vida.

En la primera no me quería lo suficiente a mí mismo, era muy celoso y posesivo, lo que nos llevaba a discutir por simples tonterías. Los dos teníamos un carácter muy fuerte, y por tanto aquello acabó explotando.

Aprendí a asumir mi parte de responsabilidad y empecé a trabajar mis inseguridades y celos.

La segunda fue algo totalmente distinto. Me había convertido en otra persona más segura en la parte emocional. Pero cuando llegó el momento de querer avanzar los dos en la parte profesional nuestros caminos acabaron por separarse.

Ahí tuve la primera llamada hacia mi propósito, pensé incluso en ir a un retiro una larga temporada para conectar conmigo mismo y poder escuchar esa voz interior.

Actualmente comparto mi vida con mi prometida Irina. Es increíble el amor y el respeto que nos tenemos, así como el apoyo que nos damos en nuestros proyectos profesionales.

Somos amigos, compañeros, amantes y cómplices de nuestra felicidad cada día.

 

Un trabajo que no me llena.

Mi segunda crisis personal importante llegó en el área profesional; creía que iba a trabajar toda mi vida de lo que había estudiado, ya que me había formado en desarrollo de aplicaciones informáticas.

Me costó 2 años y varios trabajos por el camino llegar hasta encontrar algo relacionado con lo que había estudiado: empecé mi vida profesional como repartidor de pizzas, luego fui peón de albañilería, pasando por montador de muebles expositores y esmaltador en fábricas de azulejos.

Hasta que un buen día me llamaron por una oferta de empleo, superé la entrevista que me realizaron y empecé a trabajar como informático.

Al principio todo iba bien. Normalmente uno empieza motivado y con muchas ganas de aprender y de dar lo mejor de sí mismo. Pero al cabo de unos años y por ciertos cambios en el trabajo todo empezó a ir de mal en peor.

descubrí mi camino personal

Discusiones con los jefes y con los compañeros a diario que me hacían sentir insatisfecho, me iban desilusionando y frustrando, e iban mermando mi autoestima cada día un poco más.

El sufrimiento llegó otra vez a mi vida para quedarse y nuevamente mostrarme toda la ignorancia y las carencias que tenía en mi interior.

Ahí decidí comenzar un nuevo viaje de búsqueda con todo tipo de terapias alternativas: reiki, constelaciones familiares, meditación, terapia gestalt, masajes relajantes, cursos de prevención de ansiedad y estrés. Mientras experimentaba esas nuevas ayudas iba devorando libros de desarrollo personal.

Todo esto me hacía sentir mucho mejor conmigo mismo, hasta llegar a alcanzar esa paz interior que tanto necesitaba.

Pero todavía seguía sin sentirme realizado profesionalmente. Llevaba ya mucho tiempo intuyendo que podía aportar más valor a este mundo, pero todavía no sabía de qué manera.  

 

Un malentendido con los amigos.

En las fiestas del pueblo es muy típico reunirse con amigos en las peñas, collas, garitos, carpas o mesones.

Todo parecía ir bien. Nos juntamos en nuestra peña todos los amigos de la infancia junto con las respectivas parejas. La teoría dice que todos podemos relacionarnos sin ningún problema.

Pero lo cierto es que no fue así.

Aún no sé muy bien lo que pasó realmente, sólo recuerdo que nos vimos envueltos en una fuerte discusión por un simple malentendido.

Toda la unión y la amistad que habíamos tenido durante muchos años se fueron al traste en un día.

Cuando tienes por valor la lealtad, eso hace apegarte aún más a las amistades de toda la vida. Clic para tuitear

La verdad es que fue un proceso bastante doloroso, me sentía mal, en cierta manera culpable, le di muchas vueltas a todo lo ocurrido, pensando cuál era la razón por la que se había encadenado todo esto. 

Sufrimos demasiado por el apego.

Aproveché ese momento de soledad para leer, mirar hacia adentro y poder mejorar como persona.

Aprendí a fluir mejor con todo aquello que me ocurre en la vida.

Ahora sé los amigos que están y los que no están. Si nuestros destinos nos vuelven a unir, fenomenal, siempre serán bienvenidos. Si no es así, estoy seguro de que será lo mejor para todos y siempre les desearé lo mejor.

 

El libro que me impulsó.

Siempre me apasionó leer libros de desarrollo personal. Sin duda El Alquimista de Paulo Coelho marcó toda la diferencia.

Lo recomiendo para todas aquellas personas que se sienten perdidas en su vida y que, al igual que me pasó a mí, sienten que pueden aportar mucho más valor a su alrededor y están dispuestas a realizar su propio viaje para poder alcanzar sus sueños.

Nadie dijo que fuera fácil, pero te aseguro que vale la pena intentarlo.

También es cierto que estaba en el momento indicado de búsqueda, y este libro me impulsó para continuar mi camino y confiar más en las señales que me mandaba la vida.

Aprendí a confiar en mi propia intuición y en mi voz interior, así como a escuchar a mi corazón.

Identificar esas continuas señales que nos manda el universo no es fácil, pero se puede conseguir si estás atento y despierto.

También aprendí a no prestar más atención de la necesaria a las personas que intentan sabotear tus sueños con comentarios y críticas, ya que pueden frenarte y arruinar tu vida cuando no te valoras a ti mismo.

 

Un triatlón como objetivo.

Recuerdo que el verano de 2013 creé un grupo de Whatsapp demoninado Entrenamiento Triatlón. Este grupo lo utilizábamos para hacer quedadas deportivas en verano, ir con la bici a la playa, nadar y divertirnos. 

Lo que nunca imaginé es que años más tarde participaría en mi primer triatlón.

En Diciembre de 2016 me salió el colesterol alto en una revisión médica rutinaria. Ahí fue cuando decidí empezar a hacer deporte y a cuidarme mucho más.

Había jugado a fútbol muchos años, alguna partida de tenis, salidas de bici por la montaña y también me gustaba correr. Los médicos me decían que para mis dolores de espalda sería bueno que practicara natación.

Siempre me resistía, nunca encontraba nada lo suficientemente motivador.

Más tarde cayó en mis manos un vídeo de un triatlón que se había celebrado el verano anterior en mi propia ciudad. Cuando lo vi fue como enamorarse por primera vez.

La canción de fondo es de Will Smith. ¿Casualidad?

En Enero de 2016 me apunté a clases de natación y poco después decidí contratar un entrenador personal para que me marcara las pautas a seguir.

La verdad es que fue todo un reto. En poco tiempo tuve que aprender a nadar, a llevar una bici de carretera anclado a los pedales, a ir en pelotón con otros ciclistas y a hacer las transiciones lo más rápido posible.

Lo mejor de todo es que pude acabarlo con buenas sensaciones, aparte de superar el miedo a nadar en aguas abiertas.

Esta anécdota fue un punto de inflexión en mi vida.

Alcanzar esta meta sirvió para recuperar todo mi poder, para demostrarme a mí mismo que puedo conseguir todo aquello que me propongo. Por supuesto, con esfuerzo, un plan y un entrenamiento correcto.

javier gimeno meta

 

Un padre al que aceptar y perdonar.

Cuando una persona se siente insegura y con ansiedad se suele convertir en una víctima. Nuestro ego se encarga de buscar culpables fuera y nunca mirar hacia dentro.

Tenía la excusa perfecta para justificar mis inseguridades por haberme criado sin padre, quien nunca me aceptó ni ejerció como tal. Ya que este tema era tabú en mi casa y en mi vida cotidiana, por lo que también era como un secreto y una carga muy pesada que soportar.

Durante muchos años le tuve odio y rencor porque pensaba que me podría haber convertido en una persona mucho más segura y con mejor suerte en la vida si él me hubiese aceptado. Por fortuna, he tenido una madre y unos hermanos maravillosos que me han apoyado en todo y me han querido siempre.

Cuando me contó su historia, que por cierto es muchísimo peor que la mía. Pude comprender su comportamiento, acepté mi historia, hice las paces con él y logre perdonarle. Me quité la gran carga y lo cierto es que noté una agradable mejoría, sobre todo en mi desarrollo profesional.

Ahora le quiero tal y como es. Entiendo que él es el padre que yo necesitaba para mi propia evolución personal.

 

El coaching: la gran motivación para reinventarme.

En septiembre de 2016 recuerdo cómo estaba en el ordenador enviando un correo para solicitar un curso de introducción al coaching; después me dio por revisar la lista de correos enviados y vi que en septiembre 2015 ya solicité información sobre otro curso de la misma temática, pero aquella vez no me atreví a dar el paso que necesitaba para encaminarme a descubrir mi propósito.

Es cierto que siempre me encantó escuchar a los demás, conectaba de manera muy fácil con las personas y en cierta manera siempre les animaba de algún modo cuando me hablaban de situaciones tristes por las que estaban pasando.

Intuía que si me dedicaba a estudiar esta materia y la enfocaba de manera profesional, aparte de la inversión económica iba a suponer salir de mi zona de confort, en la cual llevaba años atrapado, y enfrentar infinidad de miedos. 

Sin duda ha sido la mejor decisión de mi vida.

 

El eneagrama: la última pieza del puzzle.

Hay muchas herramientas de autoconocimiento que funcionan bastante bien y son muy útiles. Sin duda, el Eneagrama ha sido la mejor que he conocido. 

Descubrir que pertenezco al colectivo del eneatipo 6 hizo que todas las piezas del puzzle encajaran.

Miedoso, inseguro, le cuesta mucho tomar decisiones, siempre tiene un conflicto entre la cobardía y la rebeldía. Sin embargo, estas personas han venido a confiar en sí mismos y a confiar en la vida, eso es lo que sana su herida. Y al final se vuelven unas personas transformadas que se atreven a seguir su propio camino y ya no dependen de referentes externos porque se han convertido en su propio referente.

Borja Vilaseca lo acertó de pleno. Muchas gracias por arrojar tanta luz con tu trabajo.

 

 

Hasta aquí la historia de cómo descubrí mi camino personal y el propósito de mi vida.

La mejora constante continúa, me queda mucho por vivir y aprender.

Espero que sirva para inspirarte.

Te leo en los comentarios.

Un fuerte abrazo.

Javier 

camino personal

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