Las luces, el sorteo, los dulces, los regalos y las comidas copiosas son algunas cosas que nos recuerdan que se acerca la Navidad. En la televisión nos transmiten sonrisas, felicidad, consumo, días de alegría y unión con la familia. Pero para otros son días de tristeza y soledad. Recuerdan a seres queridos que ya no están, tienen que ver a familiares que no soportan o simplemente no los verán porque ya no tienen relación alguna con ellos.

Creo que es importante ser consciente y sanar estas relaciones no tan buenas que nos brindan emociones de rabia y tristeza. Estas emociones están ahí para sentirlas, y el poder llegar a transformarlas en paz interior, alegría e ilusión es algo que depende de nosotros.

La relación con nuestra madre esta vinculada directamente con nuestra autoestima, y la relación con nuestro padre lo está con nuestro desarrollo profesional.

Ahora voy a contarte un pequeño paso para poder empezar tu proceso de sanación.

Escribe una carta.

Escribir es terapéutico, sanador y liberador. Leer la carta varias veces e interiorizarla te hará llorar, ese es el principio de la sanación. Llorar es limpiar el alma, es perdonar, aceptar, amar y respetar. Hazlo por ti, dedícate espacio y tiempo, invierte en ti.

He llorado mucho viendo este vídeo de mi serie favorita(subtítulos en Español).

Hay una teoría que dice que nuestra alma elige el cuerpo donde va a reencarnarse 3 meses antes de la gestación. Imagina que eso verdad: ¿qué sentido tendría no perdonar a nuestros padres?

Sé que no es un asunto fácil. En mi caso, me ha costado mucho trabajo perdonar a un padre que no ha ejercido como tal, y a día de hoy, aún no ha querido reconocerme públicamente. Hablando con él he podido comprender su historia, sus razones, sus miedos… Poco a poco he podido aceptarlo y perdonarlo. Ahora disfruto de él en privado sin rencores, aceptando mi historia. Disfruto cada momento.

 Pude disfrutar de los dos a la vez por un día. Fue algo mágico.

Una tarde, antes de empezar una sesión con una clienta vi una foto nueva colgada en su pared. Aparecía ella sonriendo junto a su padre. Recuerdo que en la primera sesión no podía hablar de ese tema, sólo sentía odio hacia él. En ese momento comprendí y fui consciente de todo lo que está sucediendo a través de mí. En pocas sesiones ella había conseguido transformar ese odio, rabia y rencor por sentimientos más beneficiosos para ella como el amor y la aceptación.

Estoy ayudando a otras personas a sanar la relación con sus padres.

El objetivo de hacer estos procesos de sanación no es para quedarse anclado en el pasado, sino precisamente para poder seguir avanzando en la vida sin esas cargas.

 

 

 

 

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Pin It on Pinterest

Share This